Trastorno de déficit de atención e hiperactividad (ADHD)

El Déficit de Atención con Hiperactividad (ADHD) es un trastorno de origen biológico caracterizado por una alteración bioquímica en la que están afectados de diferentes neurotransmisores. Entre ellos se han identificado a la dopamina y a la noradrenalina. En este trastorno existe una limitación para que ciertos mensajes pasen de un área cerebral a otra de manera adecuada. Como consecuencia se genera falta de atención, problemas de concentración, y en un porcentaje alto de personas presentan hiperactividad e impulsividad.

Esta enfermedad es compleja y multifacético, afecta las áreas emocionales, cognitivas y del comportamiento. A menudo se manifiesta como un empeoramiento en la capacidad para mantener la concentración y/o control del comportamiento. Padecer ADHD no implica tener un retardo mental o una inteligencia disminuida, dado que esta enfermedad puede afectar a personas de cualquier nivel de inteligencia.

Aun cuando el ADHD no tiene -a la fecha- tratamiento curativo, sus síntomas son controlables. Este trastorno implica necesariamente un deterioro significativo en la calidad de vida de quienes lo padecen y de sus familias. Suele asociarse con otras enfermedades de salud mental, tales como trastornos del ánimo, trastornos por angustia (ataques de pánico, ansiedad generalizada), mal control de los impulsos (alcoholismo, abusos de substancias) y desórdenes de la personalidad.