Las primeras investigaciones acerca de esta condición hablaban de una disfunción cerebral mínima, sugiriendo la posibilidad de un origen funcional de la patología. Posteriormente, se hizo mayor énfasis en la hiperactividad. Hoy, la patología es conocida como Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (ADHD).
En el estudio sistemático por distinguir las causas y orígenes de esta condición, se comprobó que no proviene del entorno del hogar, del consumo de aditivos y azúcar, de mirar mucha televisión ni de alergias a las comidas, como se había sugerido erróneamente en algún momento.
Hoy, la pista más firme señala que existe un origen biológico: se encontraron diferencias en el funcionamiento del cerebro de personas con ADHD y un menor crecimiento en particular en el área llamada ‘prefrontal’, que es la que controla los impulsos. Otra línea de investigación trabaja en el posible daño al sistema nervioso central (SNC) ocasionado por un parto dificultoso, uso de tóxicos durante el embarazo (drogas, alcohol, tabaco) y hasta ciertas influencias ambientales. Por otro lado, la influencia genética parece importante.
