En la actualidad existen muchos tipos de psicofármacos para tratar la depresión. El médico elegirá el más conveniente para cada paciente.

El paciente debe considerar que durante las primeras semanas, a pesar de estar siguiendo el tratamiento, los síntomas probablemente no desaparezcan. Peor aún, en un principio el paciente puede experimentar molestias causadas por la medicación debido a los efectos secundarios de los antidepresivos. Si se producen, se harán menos molestos e irán desapareciendo progresivamente.

Es muy importante que durante las primeras semanas el paciente no abandone el tratamiento ni tampoco disminuya la dosis para intentar disminuir los efectos secundarios. Si toma una dosis menor que la que le ha prescrito su médico, el fármaco no estará actuando para mejorar su depresión y necesitará más tiempo para que desaparezcan los síntomas depresivos. Si aumenta la dosis, el paciente no conseguirá mejorarse antes. En definitiva, no debe cambiar la dosis sin consultar previamente a su médico.

Si los efectos secundarios son demasiado molestos, el paciente debe ponerse en contacto con su médico quien sabrá qué hacer.

Si el paciente olvida tomar una dosis del fármaco, no debe tomar el doble de la dosis en la siguiente toma. Ha de seguir con la dosis prescrita y procurar no olvidar otra dosis.

La mejoría que al paciente le producirá el tratamiento antidepresivo será gradual. Todos los antidepresivos tardan un tiempo en mejorar la depresión. El médico podrá controlar la evolución en las sucesivas visitas.Ninguno de los fármacos antidepresivos provoca adicción o causa dependencia. Tampoco le va a cambiar la personalidad al paciente. La medicación simplemente ayuda a tratar el episodio depresivo que la persona padece.

Cuando el médico y el paciente decidan que el fármaco antidepresivo ya no es necesario, el médico le indicará al paciente cómo deberá abandonar la medicación gradualmente para que no provoque ningún tipo de trastorno. No abandone el tratamiento sin consultar antes con su médico.