Si bien no existe a la fecha un tratamiento curativo para aquellas personas que padecen esquizofrenia, existen tratamientos satisfactorios para la enfermedad. Actualmente, los fármacos antipsicóticos son el mejor tratamiento disponible, ya que -en la mayoría de las ocasiones- posibilita el control de los síntomas y disminuye considerablemente el riesgo de recaídas. La elección y dosificación del medicamento debe ser individualizada para cada paciente y estará a cargo del médico psiquiatra.

Alrededor del 25% de los casos diagnosticados se recuperan en gran medida, el 50% se recuperan parcialmente y el 25% restante, requiere cuidados a largo plazo debido a sus síntomas graves y persistentes en el tiempo.

En los últimos años, varios antipsicóticos denominados atípicos han sido introducidos en el tratamiento de la esquizofrenia. Estos medicamentos presentan una eficacia similar a los antipsicóticos convencionales, tanto en los síntomas positivos de la enfermedad (delirios, alucinaciones y trastornos del comportamiento) como en la mejora del control de los síntomas negativos (aplanamiento afectivo, aislamiento social, ausencia de iniciativa), afectivos (tristeza, apatía, ideas de suicidio), cognitivos (atención, concentración, memoria, capacidad de aprendizaje) Además, ofrecen una menor propensión a presentar efectos colaterales, fundamentalmente síntomas extrapiramidales como rigidez, temblor, y trastornos del movimiento, entre otros.

Es común que en ocasiones algunos pacientes y sus familiares expresen temor frente a la creencia de que los antipsicóticos pueden producir adicción o modificar la personalidad de los pacientes. Ambas concepciones son erróneas ya que no producen adicción ni interfieren en la capacidad de decisión del paciente ni con su voluntad. La ventaja de estos medicamentos está en su capacidad de mejorar las alucinaciones, las agitaciones, las confusiones y los delirios de un episodio psicótico, ayudando al paciente a interactuar con su entorno de la forma más apropiada posible.

La posibilidad de una recaída es mayor cuando se abandona la medicación o cuando se la toma irregularmente. De aquí se desprende la importancia de cumplir correctamente con el tratamiento tal cual lo prescribe el médico tratante, incluyendo la presencia del paciente en las visitas de revisión según estén establecidas.

Una de las principales causas del mal cumplimiento del tratamiento es la presencia de efectos secundarios de la medicación. En este aspecto, los antipsicóticos atípicos han introducido un avance significativo en el tratamiento de la esquizofrenia pues presentan un perfil de tolerancia ventajoso en comparación con los antipsicóticos clásicos. Esta ventaja facilita el tratamiento correcto, disminuyendo la posibilidad de abandono, de recaída, y al mismo tiempo, proporciona una más adecuada integración del paciente a su entorno familiar, social y laboral.

Otras modalidades de tratamiento, complementario al farmacológico, incluyen la terapia de grupo que ofrece a las personas con esquizofrenia la oportunidad de aprender de aquellos que padecen experiencias similares, comprobar sus percepciones y corregir un comportamiento inadecuado. Esta clase de abordaje terapéutico en una atmósfera de confianza resulta particularmente útil al comienzo de su recuperación de un episodio psicótico.

Los grupos de autoayuda -incluyendo aquellos formados por pacientes o grupos de familiares- proporcionan un apoyo mutuo que, acompañado de consejos, les permite a los pacientes afrontar mejor los síntomas y los comportamientos que se vayan presentando. Mantener la propia salud forma una parte fundamental de la autoayuda, como también la creación de vínculos de amistad con aquellos que tienen problemas similares.

Es sumamente importante que la terapia con psicofármacos esté acompañada de un soporte social. Aquí entra en consideración la importancia que el paciente esquizofrénico viva en un alojamiento adecuado, en conjunto de amigos y familiares de apoyo, con un programa de actividades apropiado. Se recomienda además que los pacientes duerman lo suficiente y se alimenten correctamente.

Es habitual que las personas enfermen de esquizofrenia cuando deberían de estar eligiendo una carrera a desarrollar, formándose y creando las relaciones adultas. Por tal ausencia, los pacientes con frecuencia carecen de habilidades sociales y laborales, por lo que, incluso aunque la medicación consiga controlar su patología, necesitarán formación en las prácticas sociales, en el manejo del dinero y en la solución de problemas. Aquellos que responden a la medicación y pueden volver al trabajo, podrían necesitar una adecuación de sus funciones y de su soporte laboral.

La terapia familiar ofrece un abordaje de equipo a los pacientes, los familiares y los profesionales de salud mental, para comprender y apoyar su situación. Todos los involucrados con un paciente esquizofrénico deben trabajar en conjunto sobre la planificación del tratamiento, el soporte mutuo y la comprensión de la enfermedad. Además, le brinda a la familia el conocimiento de la enfermedad, haciendo hincapié en los síntomas que alertan de un episodio agudo inminente, para que puedan estar atentos y evaluar con el médico psiquiatra si es necesario ajustar la medicación para evitar posibles recaídas.